El ayuno intermitente es una estrategia dietética que consiste en la restricción de la ingesta de alimentos durante un periodo de tiempo determinado. Existen distintos tipos de ayuno en función del tiempo que dure la restricción, los más utilizados son el ayuno de 16:8 (16 horas de ayuno y 8 horas comiendo), ayuno <12 h (Ej.-Ramadán) o días alternos 5:2 (5 días de ayuno y 2 ad libitum).

El ayuno intermitente ha cobrado especial interés en los últimos años por los posibles beneficios que se le atribuyen sobre la reducción del peso, presión arterial, y la mejora en los marcadores sanguíneos y metabólicos.

Ante estos posibles beneficios del ayuno intermitente, la pregunta que surge es:

¿Podría el ayuno intermitente mejorar el rendimiento físico?

Es complicado establecer unas conclusiones firmes sobre la influencia del ayuno intermitente sobre el rendimiento deportivo, ya que existe mucha heterogeneidad entre los tipos de ayuno analizados, el tipo de prueba realizada, esto sumado a que gran parte de los estudios están realizados sobre ratones hace que los resultados sean difícilmente extrapolables a los seres humanos, otro factor a tener en cuenta es que los estudios que están realizados en humanos cuentan con intervenciones de corta duración (8 semanas) no sabiendo que posibles adaptaciones podrían suceder con protocolos de ayunos más largos.

Pese a estas consideraciones la mayoría de los estudios analizados en la revisión de Levy et al (1) muestran una disminución en el rendimiento, o no muestran ningún efecto sobre las capacidades físicas que podrían mejorar dicho rendimiento.

Aun que hace falta realizar más investigaciones, las causas de esta disminución del rendimiento, podrían ser debidas por una disminución en la ingesta de energía, una recuperación inadecuada, así como una disminución en la testosterona e IGF-1.

Por lo tanto, no parece ser la estrategia más adecuada para optimizar el rendimiento de un deportista.

 

  1. Levy E, Chu T. Intermittent fasting and its effects on athletic performance: A review. Curr Sports Med Rep. 2019;18(7):266–9.